
Imagínense por un segundo que cargan una mochila. Quiero que sientan los lazos en sus hombros. ¿Los sienten? Quiero que lo llenen con todas las cosas que tienen en su vida, hasta las más pequeñas. Collares, relojes electrónicos. Sientan el peso que eso añade. Añadan otras cosas, ropa, electrodomésticos, lámparas, televisores, refrigeradores. Esa mochila se hace pesada, pero sigue creciendo. Su sofá, la cama,